Desde los balaustres, prosaicos CDs
cuelgan.
Colgados, viven
reflejados en las aceras, mediante destellos que se agitan bajo el sonido de tu
mente.
Mentalmente, te
empujan hacia mesas donde las vocales y la música escriben sobre tus oídos.
Oí, pero no escuché, o lo que es lo mismo, sonreí disfrazada de ignorancia pluralista.
Oí, pero no escuché, o lo que es lo mismo, sonreí disfrazada de ignorancia pluralista.
Plural como somos
todos en las sandías de Frida Kahlo. Kahlo, mientras tanto, dibuja, tumbada en
su cama, el dolor y la fuerza que un día el mundo sintió.
Sentimiento
perenne, Rivera no ésta.
Estuve con ella,
sí, y a decir verdad, reía por todo. Totalmente nada.
Nada con trocitos
de chocolate.
Chocolate que baña
palabras que son tocadas desde un campanario, cuya campana cae al vacío.
Vaciarte mediante suspiros disparados hacia cualquier ventana. Ventanas ahogadas en agujeros que se pierden dibujando la “o” de los “no”.
¿No! No y sí.
Si las hojas siguen cayendo en espiral, permaneceré en este estado de hibernación.
Hiberné, pues una señora llamada Temor me empujaba hacia atrás.
Atrás, residir en aquel ayer donde nunca existió la solución. Solucionaré procrastinando cada “ahora” para mañana. Mañana, esa etérea fetidez que te transporta como polizón en un barco, cual destino se hunde entre cartografías. Cartografías donde persigues un rumbo.
Rumbos que forman rombos. Rombos que hallas en cada gruta.
Gruta de las maravillas.
Maravillosa es la existencia cuando descubres el paisaje de lluvia eterna que absorbe esa semilla denominada “presente”
o comúnmente conocida como: “hoy”.
http://www.youtube.com/watch?feature=endscreen&NR=1&v=KxvZIo3GEIQ

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