¿Por qué todo lo tocas Rey Midas?
Tú, concepto corrupto que nos invitas a caminar sobre lánguidos hilos.
Me duelen los oídos.
Vertiente sumisa entre corrientes.
Trepar por el hipocampo.
Sumergir el iris en gélidos ríos.
Volcar lava sobre las papilas.
Diferentes enfoques para una misma ciudad.
Acordes, acuérdate y acordeón.
Para la garganta: Jugo de lima o limón.
Recortar los bordes.
Colorear el centro.
Lo mismo de lo mismo.
Collar de lapislázuli.
Brillo en cada tímpano.
Introducir los pies en las aceras.
Gatos en la almohada.
Viento del suroeste.
Golpes en las ventanas.
Golpes en las ventanas.
Jugar para verte.
Pimiento en la búsqueda.
Kioskos para mascar las gráficas.
Pelar las calles y saborear cada hogar
Ahogar el futuro en aceite de oliva.
Perfumar el desdén.
Clavar la alegría de estos días.
Soñar que me arrancas las plumas.
Desnudar el vuelo y merendar la Luna.
Los ochenta para bailarlos,
los noventa para beberlos
los ceros para las estrellas solitarias
y los diez para la aeronáutica.




